Photo by Yoal Desurmont

La Filosofía en estado de metamorfosis

El nuevo conocer es una gnosis cardíaca sin límites, una razón senticional sin cabeza, una mirada holosensible sin ojos… Vamos hacia la meta-intuición y la meta-personalidad.

Metaintuir es el gran descanso.  El gozo consciente o claridad («Lichtung» no-heideggeriana) que sobreviene tras dejar la mecanicidad mental del pensar-percibir compulsivo.  Es el inteligir viviente sin yo. Inteligencia anegoica simple.

Anegoísmo es el sistema-comprensión de ausencia de ego esforzado para seres multiversales[1], es decir, para aquellos que viven el Nuevo Conocer sin separarse del mundo, metidos ahí, en la complejidad movediza y mundánea, hasta las cejas.

Filosóficamente hablando, a esto podría llamarse paradoxalismo: un saber no sabiendo[2], un pensar no pensando… Un filosofar despierto en la contradicción, la contrariedad, la aporía y la paradoja, aspectos de lo Real Fenomenológico que contienen todos cierta carga de inviabilidad racional.

Un filosofar en acto, en vivo y en presente, osado y expuesto; un pensar sobreracional que recuerda a sus hermanos mayores de la tradición, pero que piensa el borde, el margen, el límite y el extremo (valgan todas las sinonimias temporales y espaciales, históricas y geográficas) del Nuevo Comienzo.

Un filosofar que, cual mancebo, ha de liberarse y reinventar su propia vida y su papel en un mundo hipercomplejo, que es pura celeritas (vis externa de la oscuridad y la inconsciencia). Liberarse más allá de lazos, historias, condicionamientos e inercias familiares, es decir, habituales y emocionalmente fabricados.

Tal emancipación implica el trabajo hercúleo -no por desmesurado, sino por lo inconmensurable entre sí de sus términos- de integrar Tradición y Novedad. Integrar Límite e Infinito, Peiron y A-peiron. Operaciones de infinitizaje en lo real-concreto, esto es: el vivir-ver-presenciar (no postular) el aterrizaje de lo infinito en lo finito. Lo extra-terrestre en lo terrestre y pedestre. ¿Filosofía-ficción? Tal vez, ahora que lo real en su totalidad cual copo de nieve se deshace.

El asunto no es apto para menores de edad, en el sentido filosófico kantiano de la expresión. Estamos ante un Nuevo Portal del Conocimiento. Hace un siglo que la Ciencia  lo sabe, pero la Filosofía actual sólo emite los códigos de sus géneros crónicos y tradicionales, incapaz de avanzar la tesis de su limitación y/o extinción para pensar un mundo (y una consciencia) global.

De seguir la orientación de sus pasos (muy heideggerianos y analíticos, por cierto, algo así hoy como la «izquierda» y la «derecha» políticas de la Filosofía), se acaba en los repliegues de la esterilidad del pensamiento.

Estos planteamientos, sin duda, resultarán extraños y excéntricos, y no son aptos para filósofos en el laberinto modular (modulados y moldeados por sus brillantes prejuicios), pensadores al uso que sobreviven económica y culturalmente como viejos rockeros entre las ruinas de la elucubración moderna. El filosofar académico estilo vieja escuela ha muerto. Es el colesterol («malo») del pensamiento. Pero la filosofía ha entrado en estado de metamorfosis. La mutación filosófica está en marcha.

Eugenio Silverio


[1] Multiversalidad: capacidad de vivir simultáneamente en diferentes contextos o universos de significación. (Diccionario del Ápeiron).

[2] Cf. Mística de Juan de Yepes: “Entréme donde no supe / y quedéme no sabiendo / toda ciencia trascendiendo …  

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