La Vida del Alma

El Aspirante a la Lucidez cuida la Vida del Alma por encima de todo lo demás. Lleva a cabo buena parte de sus tareas cotidianas en conexión respetuosa con la profundidad sintiente que le habita. Pero no va pisando en solitario su camino. Porque ha entendido que su desarrollo esencial sólo puede darse viviendo en relación con los demás. Y en ese necesario estar con otros, a veces muy dificultoso y trabado por muchas diferencias, el Aspirante va viendo poco a poco, humildemente, otras dialécticas, otros modos de pensar, de ver; otras posibilidades, abiertas, desfondadas, flexibles, de estar en la Realidad, en cada momento presente… Entonces, en su Apertura a lo diferente de sí mismo, tal vez caiga en la cuenta y experimente algún día que su propia alma es también el Alma del Mundo.

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